¿Cómo debemos apoyar a nuestra pareja en un proceso de reproducción?

Unidad de psicología clínica Yes! Reproducción


Los tratamientos de  reproducción asistida representan un reto para las personas que deciden iniciarlos. En este sentido y como todos los retos a los que nos enfrentamos con el objetivo de perseguir los que deseamos, también representa una oportunidad de crecimiento y supone una posibilidad de fortalecimiento para la pareja.

En Reproducción Asistida solemos encontrar parejas muy fuertes, con sólidos sentimientos de compromiso e implicación y que a base de superar obstáculos han alcanzado un nivel de conocimiento y comprensión mutuas importantes. Pero incluso en estos casos es aconsejable apoyar a las parejas para que ese vínculo y esa intención de ayuda se materialice de una forma efectiva. Por ello centraremos este artículos en orientaciones para que un miembro de la pareja pueda apoyar al otro convenientemente.

El primer consejo se relaciona con la búsqueda de información acerca de los efectos emocionales y conductuales esperables durante las fases de un tratamiento de reproducción asistida. El contar con información veraz y objetiva acerca de ello, te preparará para identificar dichos efectos  a su vez reducirá tu incertidumbre.  Por ello siempre animamos a preguntarlo todo. Es muy importante tener una comprensión plena sobre el tratamiento y sus circunstancias.

Una de las áreas que hemos de cuidar especialmente es la comunicación. Es normal que te intereses por el estado anímico y físico de tu pareja e incluso que intentes señalarle ciertas manifestaciones (irritabilidad, sensibilidad emocional…) con la intención de controlarlas y reducirlas, pero como todo hay ciertas normas “formales” que se deben cumplir. En este caso recomendamos utilizar los “mensajes YO” que son enunciados que siempre realizaremos en primera persona, explicando cómo nos sentimos o qué pensamos acerca de algo, sin atribuir sentimientos, pensamientos ni intenciones a la otra persona.

En general, seguirán la fórmula: “Cuando tú… yo…”

Fijaos en estas dos viñetas:

Situación 1: “es que tú estás muy irritable…no se te puede decir nada…deberías intentar calmarte”.

Situación 2: “Yo me pongo nervioso cuando tú te enfadas”, “Cuando tú comentas tus dudas yo me siento impotente por no poder darte una solución rápida”

En el segundo caso no culpabilizamos, compartimos la responsabilidad de la comunicación y la gestión de la situación, sintonizamos emocionalmente… Resulta importante también que no realices atribuciones personalessobre su estado, piensa que en un grado importante la causa de esas reacciones puede estar mediada por la medicación (causa externa). Y por último, también puede ser conveniente, si así lo valora también tu pareja, que seas el/la encargado/a de transmitir los avances en el tratamiento a aquellas personas con las que hayáis decidido contar como red de apoyo; a veces la mujer refiere cierto “cansancio” de expresar y transmitir la misma información, así que tú puedes ser un/a perfecto/a “portavoz” de la pareja.

Otro aspecto importante es respetar y organizar espacios para actividades individuales y en pareja, normalmente asociadas a actividades que son gratificantes per se, como aficiones o hábitos saludables. No es más sana aquella pareja que lo hace todo junta, sino aquella que dispone de momentos compartidos y que igualmente respeta y garantiza que se pueda llevar a cabo actividades que no tienen por qué ser comunes. Imaginemos una pareja donde las actividades preferidas por cada uno son la lectura y el running, disponer de una hora y media donde cada uno dé rienda suelta a su afición puede ser muy favorable.

Relacionado con esto, destacaría el control de estímulos, que tiene que ver con favorecer contextos que generen emociones positivas, tranquilidad, percepción de predictibilidad y control. En este sentido, puedes hacerte cargo de tareas que habitualmente correspondan a tu pareja, o también puedes por ejemplo reducir los contactos sociales para disponer de menos contratiempos, o incluso puedes organizar un planning con las citas médicas que se puedan anticipar.

Un aspecto donde conviene insistir es el de respetar los hábitos saludables, por ejemplo, cuidando los alimentos que traemos a casa de modo que no “carguemos la cesta de la compra” de productos hipercalóricos que aunque puedan resultan agradables a la larga pueden generar sentimientos de culpa y descontrol y que se utilizan como reductores de la ansiedad más que como algo que realmente deseamos consumir. Puedes proponer paseos tranquilos a diario, evitar el consumo de tabaco y alcohol delante de tu pareja si ella está en un proceso de deshabituación.

En algunos casos, a la mujer le asustan o incomodan las inyecciones o pueden generarles inseguridad el equivocarse con la toma de la medicación. Algo que probablemente les transmitirá interés y sensación de ser cuidada puede ser que la acompañes mientras se administra la medicación o incluso realices tú ese paso si a ella le resultan especialmente incómodas. Igualmente puedes ser el encargado/a de organizar y recordarle a qué hora debe administrársela .

Como ves, tu papel en este proceso no es ni mucho menos secundario, puedes participar de variadas formas y tu implicación redundará en el bienestar de tu pareja y en el tuyo también, haciéndote sentir útil!

2018-11-21T13:18:58+00:0021/11/2018|Producción propia, Destacados|

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